Caminas sobre los mismos pasos,

sobre las mismas huellas.

Tu horizonte siempre en el ocaso.

El ocre en el cielo

te hace creer en una nueva tarde,

en la víspera del sueño,

en la realidad de tus cuentos.

 

Esos cuentos desbandados

con múltiples verdades,

te describen libertad.

Te piensas libre:

¿En realidad lo estás?

 

Caminas sobre los mismos pasos,

donde piensas libertad,

donde encuentras maniquíes

desgarrados ya sin más,

donde cada hombre se pudre en su maldad.

 

Caminas sobre los mismos pasos,

para encontrar indignidad,

para encontrar refugio en tu mísera paz.

 

Te piensas libre:

¿En realidad lo estás?

 

Mendigas unos pesos,

lamentas la fugacidad del amor,

te sofocas en el miedo

y reclamas a tu Dios.

 

En tu eterno pensamiento

el eterno don de la esperanza,

la eterna antipatía,

un eterno esperar.

 

Te regodeas en el lustre de tus nombres,

en tus brillantes sonrisas,

en la verdad de una pantalla.

 

Te piensas libre:

¿En realidad lo estás?

 

Caminas sobre los mismos pasos,

sobre las mismas huellas,

sobre la misma libertad,

sobre la misma irrealidad,

 

¡Hermano, muerto estás!

 

Caminas con la muerte

y tu implacable indignidad.

 

Víctor Hugo Pedraza

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