Una mañana observé

cómo los hombres subían al cielo:

pálidos, mudos e inmutables.

 

Debajo de sí,

el suelo por años andado.

Subían y dejaban detrás sus ansiedades,

            sus amores,

                        sus horrores,

                                   sus muertes.

De negro vestidos

atravesaron el firmamento azulado:

de esta ceniza tierra no eran ya.

 

Ascendían estos hombres,

no sé si en busca de la eternidad

o de la mañana

            o del tiempo.

 

Una mañana observé

cómo los hombres subían al cielo:

como vacíos de inconsciencia.

Víctor Hugo Pedraza

Anuncios