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TRAVESÍA

¡Relatos del tiempo!

mes

agosto 2015

Referencias y reflexiones sobre el amor

El texto que sigue lo escribí para la presentación de la antología poética Sombras de amores y amantes, editada y publicada por la revista Sombra del aire , (aquí su dirección electrónica: http://sombradelaire.com.mx/principio/), donde colaboro.

En ella aparece uno de mis poemas, pero estas líneas eran para leerlas en alguna presentación de la antología, lo cual no su sucedió, hasta ahora, tal vez me la están guardando. En fin, por aquí lo dejo…

Referencias y reflexiones sobre el amor

Para escribir estas líneas, primero pensé en leer y releer algunos autores con gran peso específico relacionado al tema que nos atañe, dentro del ambiente cultural, social y hasta político, pero Nidya, nuestra editora, no esperaría tanto tiempo para que yo terminara.

Luego de esa reflexión, recordé las palabras del Sup Galeano refiriéndose a que si un texto se llena de referencias a otros autores –no es que eso sea malo- sería más sencillo remitirlos a ellos y lo que piensa quien escribe se perdería. Entonces…

¡Te extraño! Caminar entre las entrañas de la ciudad mojada, brincando charcos. Mirar la vieja tlapalería El farol eléctrico. “Fue niña, pesó 3.100 Kg, midió 50 cm, está bien”. Las palabras que caben dentro de un verso. “¿Qué… tú no bailas?”. Caminar la noche en busca de la libertad. “Fue niño, pesó 3.250 Kg, midió 55 cm, está bien”. Un trago de whisky luego de leer el final de un libro. El metro, con sus ires y venires; con sus sueños y frustraciones, con sus miedos y quimeras. Descubrir la soledad como bondadosa consejera. Escuchar el eco de los fantasmas del pasado. La dignidad derramándose por los ojos de aquellos rostros cubiertos por la noche. Sobrevivir bajo el yugo de los falsos profetas. La incertidumbre generada por aquel que estuvo lejos. “Mariposas en el estómago”. Buscar respuestas, tal vez imposibles, en refugios misteriosos del pensamiento. Vida, muerte. “Desafiar al sistema”. La ciudad con sus voces y luces neón; sus edificios ingrávidos e inertes, mudos jueces del tiempo. Escuchar, compartir, luchar. La sombra de aquella, de aquel que enseña, critica y mis vela los sueños. “¡Compa!”. Estas palabras. Otras palabras. El café. Mi compañera: el estruendo en su voz que detiene mi caos. La montaña con sus nubes a cuestas. Oventic. La Realidad. Deslizarse montado en una patineta sobre la pendiente más prolongada de la colonia, claro, con la certeza de chocar contra los huacales apilados de un puesto de verduras. El primer gol con el equipo de la cuadra. Levantar la cabeza a pesar de la explotación, del despojo, de la represión y del desprecio. Rocanrol. El Dindo Gatito Viñerín, dos veces Ñerín. Mamá. Señalar las estrellas sin perder de vista la mano que les apunta. “¡Buenos díínas Cosi!”. Un barquillo gigante con dos bolas de helado sabor vainilla. “De grande quiero ser como tú”. Rigoberto. Compañera, compañero. Los vidrios rotos en la casa de los abuelos: “el balón los golpeó solito”. Efraín Huerta. El ocre deslizándose en la orilla del horizonte. Papá, te fuiste, dejándome atado a tu ausencia, a tu silencio. Belascoarán al son de un acordeón. Californication. “Este va por aquel que fue”. Noches acompasadas de frente a uno mismo, sin recriminación, con la fortaleza del reconocimiento. Tlatelolco. La Garrucha. Dibujar figuras en el vaho impregnado sobre el vidrio de aquel viejo Valiant gris. Romper en llanto cuando la niña de trenza chueca dijo “no”. “Apándence bien”. Los amigos que están, los que prometieron volver y los que se llevan en la memoria. 1 de enero de 1994. Un paliacate rojo anudado alrededor del cuello. Poesía. Un viernes de agosto del 2010.

… entonces, haciendo honor a la verdad, no podría escribir un ensayo sobre el amor. No porque no lo sienta, sino, precisamente porque es eso: un sentimiento. Una expresión tan humana es imposible encerrar en cuatro letras.

Para fines prácticos y en mi rescate, existe quien ya atrapó ese sentimiento y lo redujo a una definición. Prueba de ello tenemos al DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), con sus nueve acepciones, ¡este mundo siempre tan “democrático”!, donde caben ese mismo número de pensamientos identificados, el resto ¿dónde cabemos? Tal vez en La llama doble de Octavio Paz. Él nos cuenta que durante su estancia en la India se enamoró de “las noches azules y eléctricas como las del poema que canta los amores de Krisna y Radna”, entonces decide “escribir un pequeño libro sobre el amor […] partiendo de la conexión íntima entre los tres dominios –el sexo, el erotismo y el amor”. Aquí cabemos otros tantos. El resto, ¿dónde cabemos? Seguramente habrá más bibliografía donde podamos caber. Hasta aquí dejo esto de las referencias, porque estoy cayendo en una contradicción con respecto a las primeras líneas, las del Sup Galeano, por cierto, también tiene sus asegunes sobre el tema.

Lo que quiero hacer notar es que el sentimiento del que hemos hablado es tan diverso como seres humanos en el mundo, por tanto, cada uno tendrá en su palabra su visión y expresión del mismo. En ese sentido, aún no puedo ensayar sobre el tema. Sólo puedo notar que el amor se encuentra “abajo y a la izquierda”.

P.D. La rola tomó sentido una noche de bar, hace ya varios años, en algún lugar donde la época colonial se aferró y se quedó colgada del tiempo. Valdría la pena escribir sobre ello, claro, en otra ocasión.

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Voces

Con el  paso del tiempo infinidad de palabras, voces, se aparasen en el camino. Algunas sólo son un murmullo, otras se quedan clavadas en el pensamiento y en el corazón. A continuación un ejemplo de las últimas, las que me acompañan.

P.D. No hay post data, esto es un sueño.

Voces

Me sueño, tal vez,

en la vorágine de una ola,

enganchado a sus suspiros,

como pegado al latido

de sus pensamientos.

Me lleva al clímax del placer,

en segundos,

descompone el tiempo,

lo desconecta,

lo hace pequeño,

ahora cabe en mis manos,

en mis sueños.

Esa cálida chispa

se estrella en mis entrañas,

fulmina todo recuerdo

y destapa mi alma.

Ella, confundida,

le pregunta al viento

de dónde vienen esas voces.

¿Cuál es su destino?

El viento se apaga,

detiene su andar,

de pronto,

sonríe.

Su mano acaricia mi rostro,

me susurra:

“Vienen del sur”.

Con la verdad en el corazón,

cierro los ojos,

mis pasos se encaminan a la noche,

esa apacible,

que aconseja.

Ella, siempre tierna,

Me repite:

“Vienen del sur,

esas voces

Vienen del sur”.

En el tiempo las escuché,

como una tormenta,

también como vigía.

Se elevan en mi pensamiento,

derrumban viejas formas.

Sobre los cimientos derruidos

se construye nueva vida,

¡mi vida!

Voces:

Las que vienen del sur,

ahora caminan mi senda.

¿Su destino?

No lo sé,

desconozco el mío.

“Diles que no me maten”. Juan Rulfo

Algunos días atrás, no recuerdo si en tuiter, creo que sí, me llegó una liga sobre Juan Rulfo. Entonces no dudé en ver de qué se trataba: era una entrevista. Nunca lo había visto “vivo”, para mi siempre fue uno de esos fantasmas de Pedro Páramo, por lo que me chute los 10 minutos del video. Me sorprendió su la paciencia al hablar, como si midiera las palabras.

Al final de esa entrevista, encontré otro video. Éste era “Diles que no me maten”, cuento en la voz de Rulfo. Acá se los comparto.

P.D. No se me ocurre nada. Ésta es una prueba para ver cómo resulta el mundo del boggler.

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