Con el  paso del tiempo infinidad de palabras, voces, se aparasen en el camino. Algunas sólo son un murmullo, otras se quedan clavadas en el pensamiento y en el corazón. A continuación un ejemplo de las últimas, las que me acompañan.

P.D. No hay post data, esto es un sueño.

Voces

Me sueño, tal vez,

en la vorágine de una ola,

enganchado a sus suspiros,

como pegado al latido

de sus pensamientos.

Me lleva al clímax del placer,

en segundos,

descompone el tiempo,

lo desconecta,

lo hace pequeño,

ahora cabe en mis manos,

en mis sueños.

Esa cálida chispa

se estrella en mis entrañas,

fulmina todo recuerdo

y destapa mi alma.

Ella, confundida,

le pregunta al viento

de dónde vienen esas voces.

¿Cuál es su destino?

El viento se apaga,

detiene su andar,

de pronto,

sonríe.

Su mano acaricia mi rostro,

me susurra:

“Vienen del sur”.

Con la verdad en el corazón,

cierro los ojos,

mis pasos se encaminan a la noche,

esa apacible,

que aconseja.

Ella, siempre tierna,

Me repite:

“Vienen del sur,

esas voces

Vienen del sur”.

En el tiempo las escuché,

como una tormenta,

también como vigía.

Se elevan en mi pensamiento,

derrumban viejas formas.

Sobre los cimientos derruidos

se construye nueva vida,

¡mi vida!

Voces:

Las que vienen del sur,

ahora caminan mi senda.

¿Su destino?

No lo sé,

desconozco el mío.

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