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TRAVESÍA

¡Relatos del tiempo!

mes

septiembre 2015

Amor / Piedad

“El amor es la piedad que nos tenemos”.

Piedad

es la que se fundía con mis pupilas,

en mi corazón

lleno de nada.

Amor

incrustado en el recuerdo de la soledad.

Dislocado en el contorno del cuerpo,

junto a las heridas del pecho.

¿Sanan?

¡Sí!

Cuando “el amor es la piedad que nos tenemos”.

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La primera vez (no es película)

Advertencia: el título de este texto, aunque sugestivo, no tiene connotación sexual, espero. El inglés no se me da, entonces puede que algún video en su letra lo tenga y mis anteriores palabras sean sólo retóricas.

Corría el año 2002, marzo 02. El lugar, un estadio de beis en la Ciudad Monstruo. Ahí, mi primera vez, no recuerdo la hora, pero la tarde noche ya era madura. Como buen primerizo todo me sorprendía: la gente (con su parafernalia), el estadio y sus luces, las playeras en los puestos de venta, ¡las chelas!, bueno, hasta el viaje en microbús y metro para llegar ahí.

Primer puesto de revisión: estaba nervioso, pensaba que tal vez el boleto no pasaría, yo y mi paranoia. Esto no sucedería en ninguna de las dos revisiones siguientes, claro, éste (el boleto) era original. Subimos unas escaleras -perdón por no avisar, iba con mis primos-, la cancha del estadio y el escenario se presentó frente a mi. No pude abrir más los ojos ante esa imagen. Un acomodador se acercó a pedir los boletos y ver nuestros lugares. Con gran amabilidad nos pidió lo siguiéramos. Nos llevó a la cuarta fila de las gradas, al costado izquierdo del escenario, franelazo al asiento y nos pidió coperacha, ¡chale! Eso no menguó mi disposición, yo seguía impresionado.

¡Era mi primera vez!

Nos acomodamos en nuestros lugares, claro, muy bien portaditos. De un túnel entre el graderío salió un güey con una charola sobre su cabeza, gritaba: “chelas, chelas“.

¡Utah!

¡Era la gloria: música, compañía y chelas!

Pedimos tres, una para cada uno. Caguama, claro, para no estar molestando a cada rato. El chelero, raudo y preciso nos las sirvió. Tenía buena mano, la espuma no aminoró el líquido. ¡Perfecta!, estaba fría, como mandan los cánones. De un trago tomé una cuarta parte, tenía un chingo de sed.

¡Vaya garganta!

¡Estaba yo joven y guapo!

El siguiente, ya fue moderado. Había que cuidar el bolsillo, sino, ni pa’l pasaje de regreso. El tiempo pasaba, la gente comenzaba a llenar el estadio. Yo seguía con mis traguitos, hasta que me desesperé y le di un trago más grande. Alguno de mis primos pidió otra tercia. ¡Caray!, todavía no terminaba la primera. En fin, tuve que vaciar el vaso chelero. Eso me pego, ya empezaba a sentir el efecto de la cebada. Llegó el nuevo cargamento, un trago más. De pronto, adiós luces y el alarido de la banda se escuchó.

¡Era increíble!

Se encendió la pantalla del estadio, una luz blanca iluminaba el escenario…

¡Sí, ya sé, ya sé!… esta es la sección de los videos, ahí van.

Advertencia 1: Los videos no son del concierto de ese día. En el canal de los videos encuentras regularmente el grabado con celular por un güey que ya está pedo y se la pasa güachagüacheando toda la rola para impresionar a su novia, novio o novioa y no escuchas nada. Entonces pondré otro.

Advertencia 2: Tal vez sorprenda que recuerde las rolas, en realidad no, pero para ello hay en la web reseñas.

Advertencia 3: Tampoco tengo el play list del concierto, esa memoria. Pondré algunos, los que más me gustan, este es mi blog, ¿no?

Advertencia 4: Se aceptan reclamos y sugerencias.

Entonces la luz…

Static X:

De ellos no tenía la menor idea, fue lo de menos, ya no escuchaba a nadie a mi alrededor y eso me encantaba.

Reflexión: me encanta el rock o Nü-metal o como sea que lo llamen, a todo volumen. Me desconecta de la realidad, a veces parca y dolorosa.

Yo iba a ver a Linkin Park. Ya me había chutado su disco Hybrid theory, el único en aquel entonces, varias veces, pa’ eso de güachagüachear sin pena e impresionar.

Linkin Park:

La chela fluía. La música me reventó, yo ya estaba en otra dimensión, en otro pedo, pues.

¡Adiós banda, ai los dejo con su mundo, cuídense!

¡Yo, me pelo!

No recuerdo si fue una hora o un poco más el tiempo en que me desconecté. Esta bendita memoria, me ha traído varios dolores, sobre todo cuando se desconecta del corazón, olvido escucharlo y me equivoco gacho, pierdo lo que amo. Ah, pero, ¿a qué vino esto?

Perdón, perdón, esto va en otra sección. Eso pasa cuando se conectan ambas cosas.

Luego del alucín…

Korn:

Otra vez pa’rriba. Bueno, no tanto como el set anterior. Debo decir que, algunos se rasgaran las vestiduras con esto, tampoco conocía a Korn, venga el abucheo. Era joven y guapo, entonces, como se habrán dado cuenta (en realidad lo guapo no, porque no hay fotos de mi aquí), y esa banda ya era de antaño. En mi defensa también debo decir que desde entonces no he dejado de escucharlos.

Hasta aquí, pa’ no aburrir.

Así fue ese día de marzo de 2002. Un alucín total… como todas las primera vez.

P.D. Creo que así fue, ¿o no?

¡Gracias memoria!

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