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TRAVESÍA

¡Relatos del tiempo!

mes

octubre 2015

Lluvia

Nos separamos del mundo

para fundirnos en un sólo sueño,

en una mirada luminosa.

Convertimos nuestras tristezas

en tiernas historias:

levantamos los ojos del suelo.

Resarcimos nuestros corazones

flagelados,

temerosos.

Hubo dolor,

amor,

hasta que llegó el silencio

para llevarse todo en sus palabras.

Ahora pago con el alma esa ausencia,

tal vez,

en mi,

sean cargados errores ajenos.

Despierto cada noche con la agonía de lo que no Es,

con la esperanza de Ser.

Regreso a la realidad,

miro que ya no estás:

ya no tus caricias,

tus pupilas,

el calor de tu cuerpo.

¡Con la noche, la lluvia llegó!

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Octubre 17, 2036

Caminar por el asfalto rugoso, perdido

de una ciudad a veces pulcra,

pero muchas otras desorbitante, hipócrita.

Reconocer los gritos del alma devastada,

retorcida entre el arte y la poesía,

entre la música ecléctica y la otra, que dice ser auténtica.

Marea de sabores y sensaciones:

atardecer melancólico,

lleno de ayeres

conectados con futuros lastimeros que nunca serán presentes.

Descubro nuevos sueños,

me descubro danzando con otros fantasmas, nuevos Yo:

hay nuevos infiernos y horizontes.

Octubre 17,

noche de luces donde mi herencia crece,

mira con ojos de voluntad el sendero,

canta con su pequeño corazón aún noble y tierno.

Camina por una ciudad pulcra y desorbitante,

por el tiempo que le ofrece todo,

que pone en sus entrañas el universo.

Nada lo perturba,

es feliz

y yo con él.

V

Naciste,

tal vez,

al atardecer,

te escurriste por las entrañas del mundo,

por el cosmos.

Tal vez,

viviste en el infierno,

te quedaste clavada al cuerpo etéreo de la eternidad,

con la divinidad.

Buscaste otros cuerpos,

descubriste el mío,

miraste mi piel,

te convertiste en ella,

al oído susurraste un secreto, “Llorona”.

Tus fantasmas,

encontraron cobijo en los míos,

resucitamos en la noche,

caminamos sin rumbo,

efímeros,

cansados,

olvidados.

La vida tembló

con nuestros muertos pasos:

flotamos recorridos por los pétalos flácidos de flores cansadas,

por el pasado que castiga,

por un futuro que no existe.

Nos desvanecemos, “Llorona”,

caemos al piso desértico para evaporarnos.

“Llorona”,

“déjame ayudarte”,

¡ayudarnos!

Abrázame,

caminemos a la par del secreto,

al amanecer,

busquemos el amor que nos tuvimos.

P.D. Las frases entre comillas son de Saúl Hernández, vocalista de Caifanes.

P.D.1. Este poema y el resto inspirados en la trayectoria musical de la banda mencionada, intitulados con números romanos, pertenecen a un poemario inédito llamado: Alma: lo que es invisible a los ojos.

P.D.2. Se recomienda escuchar la rola luego de leer el poema.

IV

Sí,

me confundo,

soy torpe:

la noche desconecta mi serenidad

y la pone al servicio de la ansiedad.

Me desprendo de la poca humanidad

que dejo tu silencio al paso de la luna,

no puedo tocarte;

no quiero acariciarte.

Mis necesidades y amor luchan

contra el pensamiento clavado

sobre tu cabecera.

¡Necesito “ahogarte en un grito”!

Me pierdo de nuevo:

¿qué pasa?

Dentro, sólo un vació

o tal vez no:

Vive en mi una célula,

pura,

infinita,

majestuosa.

Vive con el amor que me queda,

con los sueños latentes,

derramados en tu piel.

¡Explota,

me quedo sin materia!

Soy energía,

fluyo con el cosmos,

no hay caudal,

ni razón que me detengan.

Sólo vivo junto a esa célula en mi piel,

me susurra,

me seduce,

me invita a buscarte:

¡Ve,

acaríciala,

no borres su imagen,

roba de sus labios tu nombre,

descansa en el regazo de su corazón,

ahoga sus inseguridades,

vela sus sueños,

desnuda su piel!

¡Muere con ella!

P.D. Las frases entre comillas son de Saúl Hernández, vocalista de Caifanes.

P.D.1. Este poema y el resto inspirados en la trayectoria musical de la banda mencionada, intitulados con números romanos, pertenecen a un poemario inédito llamado: Alma: lo que es invisible a los ojos.

P.D.2. Se recomienda escuchar la rola luego de leer el poema.

III

Calla,

ya  no digas más,

la noche, de la mano del pasado se acerca:

“Vamos a vernos la piel”,

necesitamos descolgar la razón,

emprender el sueño de la nada,

culminar con las culpas ajenas,

olvidar el rencor transformado en orgullo,

para fundirnos en uno solo.

“Deja de culparte por el pasado”,

enterrado está,

era tu punto en la evolución.

Calla,

deja al silencio la reconciliación,

permítele sanar cualquier puñalada mortal.

Tu sonrisa,

deja que juegue con ella,

tus temores,

descárgalos en su pecho.

Eres tus culpas,

tus silencios.

Calla,

sólo calla,

mira mis ojos,

observa mi piel:

hagamos un silencio.

P.D. Las frases entre comillas son de Saúl Hernández, vocalista de Caifanes.

P.D.1. Este poema y el resto inspirados en la trayectoria musical de la banda mencionada, intitulados con números romanos, pertenecen a un poemario inédito llamado: Alma: lo que es invisible a los ojos.

P.D.2. Se recomienda escuchar la rola luego de leer el poema.

II

Sobre mis talones,

la tarde.

Contra mis pupilas,

tu tumba,

tu sepulcro

y tus “recuerdos

de otra vida”.

Con ellos juegas,

intentas vivir,

te escondes

como flor marchita,

sobrepasas los esquemas de la muerte.

Busco sobre el polvo

del tiempo:

no estás ahí.

Te pienso en el eterno cabalgar de la siniestra eternidad.

Bajo al infierno,

mi cuerpo se pierde entre sueños vacilantes,

desconocidos,

cadavéricos.

“Estás dormida”

Es inútil buscarte a ciegas.

Derramas mis sentidos,

cuando juegas

con “recuerdos de otra vida”.

Te busco a ciegas,

destronando la razón,

complicando la vida,

para encontrarte después

así:

dormida,

“aunque te escondas todo el día”.

P.D. Las frases entre comillas son de Saúl Hernández, vocalista de Caifanes.

P.D.1. Este poema y el resto inspirados en la trayectoria musical de la banda mencionada, intitulados con números romanos, pertenecen a un poemario inédito llamado: Alma: lo que es invisible a los ojos.

P.D.2. Se recomienda escuchar la rola luego de leer el poema.

I

Como vorágine

va mi vida,

“entre incendios” susurra.

Se estrella contra el mundo,

cae rendida.

Detrás de mi piel,

en mis pupilas,

te miro al fondo,

te beso,

lloras.

Tus lágrimas

me sacuden,

descubro tus tesoros,

la sensibilidad de tus silencios:

tus ausencias.

El tiempo,

que nos separó,

no existe ya,

se fue prendido de la noche,

con la inmensidad del universo.

El olvido,

esa indiferente silueta,

dejó un alo ardiente.

Su juego,

no sedujo más la inocencia de mi voz,

ni mi pensamiento.

¡Acércate!,

la magia,

el universo

o el destino,

se confabularon

y “le ganamos al tiempo”,

“entre incendios”.

Ahora te veo allá,

al fondo,

detrás de mi piel,

amorosa,

dulce,

con tus “esmeraldas conquistadas”.

P.D. Las frases entre comillas son de Saúl Hernández, vocalista de Caifanes.

P.D.1. Este poema y el resto inspirados en la trayectoria musical de la banda mencionada, intitulados con números romanos, pertenecen a un poemario inédito llamado: Alma: lo que es invisible a los ojos.

P.D.2. Se recomienda escuchar la rola luego de leer el poema.

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