Como vorágine

va mi vida,

“entre incendios” susurra.

Se estrella contra el mundo,

cae rendida.

Detrás de mi piel,

en mis pupilas,

te miro al fondo,

te beso,

lloras.

Tus lágrimas

me sacuden,

descubro tus tesoros,

la sensibilidad de tus silencios:

tus ausencias.

El tiempo,

que nos separó,

no existe ya,

se fue prendido de la noche,

con la inmensidad del universo.

El olvido,

esa indiferente silueta,

dejó un alo ardiente.

Su juego,

no sedujo más la inocencia de mi voz,

ni mi pensamiento.

¡Acércate!,

la magia,

el universo

o el destino,

se confabularon

y “le ganamos al tiempo”,

“entre incendios”.

Ahora te veo allá,

al fondo,

detrás de mi piel,

amorosa,

dulce,

con tus “esmeraldas conquistadas”.

P.D. Las frases entre comillas son de Saúl Hernández, vocalista de Caifanes.

P.D.1. Este poema y el resto inspirados en la trayectoria musical de la banda mencionada, intitulados con números romanos, pertenecen a un poemario inédito llamado: Alma: lo que es invisible a los ojos.

P.D.2. Se recomienda escuchar la rola luego de leer el poema.

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