Sobre mis talones,

la tarde.

Contra mis pupilas,

tu tumba,

tu sepulcro

y tus “recuerdos

de otra vida”.

Con ellos juegas,

intentas vivir,

te escondes

como flor marchita,

sobrepasas los esquemas de la muerte.

Busco sobre el polvo

del tiempo:

no estás ahí.

Te pienso en el eterno cabalgar de la siniestra eternidad.

Bajo al infierno,

mi cuerpo se pierde entre sueños vacilantes,

desconocidos,

cadavéricos.

“Estás dormida”

Es inútil buscarte a ciegas.

Derramas mis sentidos,

cuando juegas

con “recuerdos de otra vida”.

Te busco a ciegas,

destronando la razón,

complicando la vida,

para encontrarte después

así:

dormida,

“aunque te escondas todo el día”.

P.D. Las frases entre comillas son de Saúl Hernández, vocalista de Caifanes.

P.D.1. Este poema y el resto inspirados en la trayectoria musical de la banda mencionada, intitulados con números romanos, pertenecen a un poemario inédito llamado: Alma: lo que es invisible a los ojos.

P.D.2. Se recomienda escuchar la rola luego de leer el poema.

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