Son las veces que destruí

mi consciencia,

luego de reparar el silencio

que corre en el viento.

 

Son los años

andados con la pesada carga

del pasado,

ajenos al presente.

 

 

¡27 veces intentando olvidarte!

 

Veintisiete,

el número que multiplica mis deseos,

los desata sin decoro

por el diurno camino insensible

de la razón.

 

Tal vez sólo es una fecha:

el día que deba desaparecer

o dejar de creer en las palabras

o sólo escuchar el no de tus labios.

 

Veintisiete,

número nocturno,

irreverente,

desagradable.

 

27,

los mutilados gritos

del alma esperando el suspiro final.

fr27 01 2016121409

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