Tiempo,

en el pasado ya,

encamina estos pasos al despertar.

Crece la esperanza,

se derrama en mis sueños

como las flores nacientes de una jacaranda.

Se esparce en este tiempo que nace,

en el presente vacío,

listo para recibir nueva tinta,

con el preludio consciente del amor.

 

No el del pasado,

ese que con el sol,

frío regocijo apuntalaba.

 

No ese amor,

mal dicho amor,

que sólo incestos acumulaba,

refería a viejos fantasmas.

 

No ese amor.

 

Renace uno distinto,

cálido,

que todo lo llena.

No necesita palabras,

se evoca en una sonrisa,

seguro con un suspiro,

con el viajar de un pensamiento,

a través de la noche,   FR_20160512_155114_1287294506

junto al insomnio,

cerca del silencio,

siempre en el corazón,

cuando se pinta de rojo y violeta.

 

Tiempo fulminante,

terminas con vidas completas,

socabas esfuerzos distantes,

lánguidos.

Eres implacable.

 

En días terminarás con otra vida:

¡La mía!

 

La triturarás,

la despedazarás

y los restos dejarás en el rincón de varios corazones,

algunos amistosos,

otros hipócritas,

los más,

indiferentes.

 

Pero, ¿sabes?

 

Nunca acabarás

con mi nuevo amor:

 

El incandescente de rojo y violeta.

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