¿Será que tampoco “decimos lo que pensamos” porque “las palabras se calientan en la boca con el calor de afuera, y se le resecan a uno en la lengua”?

¿Será que esta tierra que nos han dado sea igual a la que Rulfo describe en su cuento? o ¿Sólo así la queremos ver para continuar hundidos en nuestra comodidad, en nuestra cotidianidad?

Este cuento tuvo, tiene y tendrá un sin fin de interpretaciones, todas en la medida de cuantos lectores pasen por ahí. Para mi ese llano tan adverso puede ser la representación metafórica del alma, tal vez de la modernidad, seguro del campo mexicano o una simple insinuación producto de la imaginación.

¡Aquí el cuento completo!

 

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