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TRAVESÍA

¡Relatos del tiempo!

mes

octubre 2016

SOY LA TRECE…

Hora pico, Ciudad de México.

Hace tiempo subieron el precio al boleto del metro, entonces, dijeron, todo iba a ser como de primer mundo. Puras mentiras. Ni los vagones son modernos y mucho menos hay más. Entonces estoy aquí parada junto a otras treinta personas, justo las conté, vaya que tengo tiempo; esperando a que llegue el tren. Ojalá me toque frente a una puerta. Bueno, seguro no me escapo de los empujones y hasta las socorridas mentadas de madre en cuanto se abra.

 

-Son 12 lugares en el vagón, al lado de la puerta. Ah, pero, 12 a la izquierda y 12 a la derecha. No, pero, cada puerta está a la mitad. Entonces son 6…

 

¡Chale!, ya de por sí traigo el estrés hasta el tope y este cuate haciéndose el gracioso con sus cálculos. Además, ni siquiera puedo escuchar el radio, no tengo señal en el celular. Así por lo menos evitaría fumarme las mariguanadas de este tipo. ¡Caray, hasta tiene a sus amigos con la boca abierta!

 

-Miren, estamos en la segunda fila de 5 personas, somos el 6, 7 y 8. Seguro nos toca lugar. Tú te mueves pa’ la izquierda y tú y yo a la derecha.

 

¿Es neta?

 

Ya me estoy imaginando el sonidito de alerta (tururú) y luego la voz de la chica tipo tienda comercial: “Antes de entrar, permita salir”. Ya mero. En cuanto la puerta abra, vámonos pa’ dentro y no es que quieras, te lleva la corriente. Estando dentro, sin importar sexo, estatura o condición social, alguien ya te está respirando sobre la nuca o casi te da un beso o te pone el sobaco cerca de la nariz o te da un arrimón o te toca la mano, fingiendo que busca el pasamanos para agarrarse, claro, porque no te tocó lugar.

 

(tururú) “Permita el libre cierre de puertas”, entona la dulce voz femenil.

 

Pero no se puede. El aferrado con su mochila no lo permite. Ve que no entra y le vale. Mete la mano, se apaña del pasamanos y cuando viene el cierre de la puerta hace palanca y empuja a todos. Su cuerpo entra, pero la pinche mochila, con su toper de la comida se queda atorado. La puerta se abre de nuevo, viene el ritual: sonidito de alerta, voz de chica tipo tienda comercial: (tururú) “Permita el libre cierre de puertas”. Todos respiramos profundo, el aferrado, nos ve con ojos desorbitados, toma aire, se pone rojo, palanca, empujón y… otra vez su pinche toper. Va de nuevo. Tercera, cuarta vez. Se abre la puerta, sonidito de alerta, pero ya no se escucha la voz de chica tipo tienda comercial, en su lugar, la de la operadora que ya está hasta la madre por culpa del aferrado: (tururú) “Sino permiten el cierre de puertas no podremos avanzar”. Respiramos profundo, el aferrado, nos ve con ojos desorbitados, toma aire, se pone rojo, palanca, empujón y… ¡el toper!… ya no se atora. Uno de los de enfrente jala la mochila y la pone sobre la cabeza del aferrado. ¡Listo, la puerta cerró! ¡Por fin nos movemos!

Tres estaciones después, el calor en su esplendor. El vagón listo para el temazcal, justo hoy que está de moda. ¡Ah, no! Estamos recuperando nuestra memoria prehispánica.

¡La manga que!, si es un pinche negociazo. Además, yo me quiero como estoy.

 

– (tururú) “Antes de entrar, permita salir”.

 

¡Ah chinga, creo que me viajé!

¡Permiso, permiso!

¡Ai’ va el golpe!

¡Ora, no empujen!

¡Estoy embarazada!

 

¡Qué la chingada… soy la trece!

Octubre 27, 2016

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Para Saúl: ¡Bienvenido al planeta azul!

Lo que sigue lo escribí la noche anterior a tu nacimiento. Espera, primero:

¡Bienvenido al planeta Tierra!

Ahora sí. Te decía de la noche anterior: repetí, más de 17 veces la canción con la que naciste, Space Oddity de un tipo llamado Chris Hadfield, bueno, es un cover a la que escribió otro tipo llamado David Bowie, quería aprendérmela de memoria y dicen que luego de repetirla esas veces lo lograría, no lo olvides, después, cuando vayas a la escuela eso te servirá, créeme… Pues, no me la aprendí. Mi memoria no es buena con otra lengua, pero, para resolverlo la copié del Interné’ y leyéndola no hay bronca.

       Te preguntarás para qué quería aprenderla, pues bueno, la verdad es que quería impresionarte. Imagina a tu abuelo hablando inglés y además cantando. Después recordé que eso de cantar no me sale bien y entonces lo dejé por la paz. Lo mío, lo mío, es escribir. Ya tu mamá te podrá confirmar eso. Tranquilo, luego de algunos años tú también me podrás leer.

       ¡Basta, esto no se trata de mí!

       ¡Es para ti!

       Sí, éste es el planeta Tierra. Sí, es azul, las flores tienen colores, varios, y son increíbles; huelen de maravilla, ¡ah!, y te voy a pasar un tip: con ellas puedes conquistar chicas o chicos, ya tú lo decidirás después. De las nubes cae agua, en las cascadas pasa lo mismo, también de la regadera; el sol está calientito, te sacarán varias veces que para que agarres color. Cuando empieces a sudar te acordarás de esto.

       La luna se comió un conejo, no me preguntes cómo le hizo, porque aún no lo entiendo. Nuestros antepasados indígenas si saben, escribieron una historia, ya te la contaré. Por la noche debes dormir, no, mejor dicho: soñar.

       Tip 2: nunca, pero nunca, dejes de soñar y sonreír. En las montañas del sureste hay mujeres, hombres, viejitas, viejitos, niñas y niños que soñando lograron cambiar el mundo.

       La noche: en ella podrás ver las estrellas, el rostro del universo. Si escuchas que alguien te dice lo contrario, no le creas. Los poetas caminan junto a ella y descubrieron que las pesadillas no viven ahí. Ahí está el amor, la ternura, la voz que alivia. Entonces podrás cerrar los ojos.

       Tu rostro será acariciado por el viento. Él te contará historias fantásticas, de otros tiempos, de otros lugares. Podremos platicar con su ayuda. Cuando quieras decirme algo, sólo dile que me busque, él sabe dónde encontrarme. Yo haré lo mismo.

       Tip 3: nunca, pero nunca, te quedes callado. Deja que las palabras hagan lo suyo, ellas vienen del corazón, son sabias y sabrán calmar a la bestia más feroz.

       Podrás crear el cosmos que te imagines, viajar a cualquier parte del universo, descubrir otros planetas, caminar de la mano de tu corazón, flotar dentro de una burbuja de jabón, saltar colgado de un paracaídas acompañado de tus pensamientos, llorarás tus perdidas y seguirás adelante con lo que ellas te enseñarán.

       ¿Sabes por qué?

       ¿No?

       ¡Claro que lo sabes!

       Porque eres grande, fuerte, tierno.

       Y yo, estaré ahí para aprender de ti.

    P. D. Tip 4: nunca, pero nunca, en esta galaxia o en otras dejes de respetarte, tampoco a los que aquí o allá vivan.

       Recuerda:

       ¡Éste, es tu planeta azul!

Te ama, tu abuelo

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“Grabando Pueblos en la Memoria”

Reporte del segundo día de huelga de hambre de presos libertarios (((AUDIO))) — noticiasdeabajoml

Tras cumplirse dos días de iniciada la huelga de hambre de los presos libertarios, tenemos la siguiente información. Luis Fernando Sotelo (reclusorio sur), se encuentra bien de salud. Lo visitó el director del penal, para preguntarle sus demandas, a lo que el compañero dijo que no era ninguna, que sólo era reivindicativa y un acto […]

a través de Reporte del segundo día de huelga de hambre de presos libertarios (((AUDIO))) — noticiasdeabajoml

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