La expresión de la libertad,

el destino,

se confunden.

Mezcla en la creación

de un apocalipsis vago,

misterioso,

lleno de palabras.

Promesa ávida de sueños,

con un derroche criminal de absurdos

y amaneceres agolpados,

estrellados contra la consciencia

de lo desconocido.

 

¿Existe libertad en el destino?

¿Pensar en ello es necesario?

¿Se permite indagar?

 

Llega, entonces, la incertidumbre,

madre de todas las ansiedades.

Ya no hay tiempo,

se ha confundido con el escabroso palpitar

de una ajena sombra.

Tal vez, llegue con las respuestas

a todos los destinos a pesar de sus fantasmas.

 

Será él

quien fije las libertades y los destinos.

Los pondrá en los límites de un segundo

para desaparecerlos,

los llevara de tiempo en tiempo

y los cubrirá de enigmas:

signos velados en los misterios del universo.

 

Entonces así,

y sólo así,

despertarán bajo el cobijo

de un pensamiento eterno.

 

Se descubrirán

detrás de un verso

diseñado en la nocturna espacialidad

del sueño que no existe.

Noviembre 14, 2016

vhugopedraza@gmail.com

@victorhugo202

 

 

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