Te guardo en mi memoria

como impresiones hechas en papel,

parecidas a las antiguas fotografías

colgadas sobre el muro viejo

y desgastado

que se derrite en tus pupilas.

Tu voz,

tu sonrisa,

se materializan

en el tiempo inerte,

efímero,

del presente que evoca

una síncopa de palabras,

que mutiladas, no dejaban de sonar

y de estrellarse en la cavidad

que resguarda mi memoria.

No sé cómo llegaron ahí

o en qué momento se arremolinaron

sin dejar pista de su andar.

Desconozco, también,

si a placer, puedo escucharlas

o callarlas.

Tampoco me complica

el que me lleven

al confín de otros ingrávidos mundos.

Viajan, sí,

lo sé,

como murmullos en el viento.

Se apagan

cuando por fin despierto.

C. M., marzo 14, 2017

vhugopedraza@gmail.com

@victorhugo202

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