Prefiero caminar,

                   dentro,

         en las entrañas de la ciudad

cuando la lluvia

ha lavado sus lágrimas

                    y sus edificios.

Cuando el viento frío se asoma,

juega con el cabello de quien ha sobrevivido,

                por años,

la lisonja de una sonrisa pagada,

          sin forma aparente.

 

Prefiero caminar sobre el asfalto

cuando este sirve de alojamiento

a las extensiones del implacable mar.

Cuando ese jubiloso líquido

limpia mis huellas

    para purificarlas

y esperar,

      así, la negra noche de los muertos.

En la que sólo la redención sirve de herramienta.

Prefiero mirar

rostros enmascarados, seductores,

que se funden en un fugaz manoseo

sexoso y delirante

que culmina con una cama vacía,

al despertar.

Son fantasmas que se esfuman

cuando el olvido elige gobernar.

No hay fantasmas, como yo,

que pretenden olvidarse de sí.

Ciudad Monstruo, agosto 07, 2018

vhugopedraza@gmail.com

@victorhugo202

FB: Víctor Hugo Pedraza

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