Allá por la primera mitad del mes de noviembre encontré una nota en Twitter que me llamó la atención, decía: Proyecto Bradbury: 52 semanas, 52 cuentos. Primero pensé que era una compilación del autor. Me emocionó. Después seguí la liga. Me encontré con que ese artículo era un reto para escribir 52 cuentos cortos en 52 semanas, uno a la semana.

Seguía emocionado.

Comencé a leer las anécdotas  de quienes ya lo habían hecho, me impresionaron, además de animarme a hacerlo. Ya con toda la intensión bien puesta, pluma y papel listos, pensé:

-¡Está cabrón: uno a la semana, si ni por lo menos escribo uno al mes! A veces, cuando comienzo con uno, difícilmente lo acabo.

Así mi neurosis. Pero, llegó la solución a mi dilema: (Leer lo que está entre comillas imaginando una voz superior) “Durante un año escribe un cuento corto cada semana. No es posible escribir 52 cuentos malos consecutivos […] escribe un cuento nuevo cada semana, no rescatado, no retocado. Se trata de ser honesto contigo mismo”.

Entonces me decidí a tomar el proyecto-reto. La voz del más allá fue bastante motivadora y confié en sus sabias palabras. Ahora, escribiré, ojalá los cuentos no sean tan malos.

¡Van los 52, aunados a 52 poemas!

Diciembre 7, 2016

Anuncios