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TRAVESÍA

¡Relatos del tiempo!

Uno de fantasmas

Caminaba, ya de regreso, a mi casa. El centro de la ciudad, su noche, sus cantinas me despedían. Había bebido algunas cervezas y la calle de López me cobijaba. El luminoso letrero del Hotel Emporio alumbrara mi camino. De pronto, se apagó. ¡La ciudad se apagó!

Sólo veía algunas sombras y escuchaba el chillido de las ratas.

Me detuve. Las luces de un carro, que pasó junto a mi, me ayudaron a ver que estaba frente a una casa vieja, de esas de portón de madera, como las de la época de la revolución. Entonces escuché que varios niños corrían y gritaban detrás de aquella puerta. Lo dudé, claro, no estaba muy consciente luego de esos tragos pero aún tenía, un poco, de consciencia sobre la hora. Ya era tarde para que esos chamacos estuvieran jugando.

Luego de unos minutos sentí frío y cerré la chamarra que traía puesta, era raro estábamos en abril. En tanto pensaba en aquellas leyendas de fantasmas que se contaban de las casas antiguas del centro. En eso estaba cuando los gritos y los pasos se acercaban. Quería irme, pero estaba entumido, con los ojos pelones mirando la puerta. El cerrojo se abrió, la puerta rechinó y dejo pasar a una niña con los cabellos en la cara. Su vocecita me preguntó: “Ernesto, ¿tienes miedo?” Yo estaba aterrado y no pude responder. La niña dio media vuelta y entró a la casa.

La luz regreso detrás de ella. Miré el portón. Éste tenía un candado enorme sujetando una cadena oxidada. La casa estaba en ruinas. Nadie podía vivir ahí.

Salí corriendo y juré no regresar, mucho menos dudar de lo que se cuenta de las casas del centro.

C. M., abril 07, 2017

vhugopedraza@gmail.com

Twitter: @victorhugo202

FB: Víctor Hugo Pedraza

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Terror en la radio…

Y en la sección “Cuentos fantásticos y de terror”, recordando aquellos programas de radio que escuchaba por las noches, antes de dormir, para después tener algunas pesadillas.

¡Vaya gusto, ¿no?!

Eso de hacer mundos con sueños inimaginables resulta un poco extraño.

En fin, luego de varios clicks en la red y respondiendo al romanticismo que aún me queda, encontré Sueños del Mundo Subterráneo: “Una cuestión de probabilidad” por Láudano en un sitio llamado  Noviembre Nocturno (

Ahí dejo la liga: https://www.ivoox.com/player_ej_13052526_4_1.html?c1=ff6600

En tanto, seguiré con “Psychopompos” de H. P. Lovecraft.

C. M., marzo 27, 2017

vhugopedraza@gmail.com

@victorhugo202

EL CHANEQUE DEL JARDÍN HIDALGO

Cuando escribo lo que escribo

(LEYENDA URBANA DE COLIMA)

“No te quedes tarde en el jardín,

el chaneque ya va a salir.

No te acerques tanto al árbol,

no le pises la raíz.

También viene el señor de cartón,

es muy gordo y bigotón.

Cae el sol, es mejor irse,

al chaneque le gusta divertirse.

No te quedes solo en el jardín,

el chaneque viene por ti”.

-Canción entonada por niños en una primaria de Colima-

***

—¡¡¡MIRA EL ÁRBOL!!! ¡¡Muy bonito y muy grandote!! ¡¡Mira, mami!!

La pequeña grita a todo pulmón mientras corre alrededor del enorme árbol. El tronco es tan robusto como una casa y tan alto como un edificio. La sonrisa de la niña es igual de inmensa. Toca la corteza con una manita regordeta e ingenua. Su madre está a unos metros de distancia, pero no la escucha ni voltea a verla. La niña se aleja para explorar.

Sentada en…

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Preguntas varias

¿Por qué no sólo dejarme llevar?

¿Cuál es la necesidad

o necedad de explicar?

¿Por qué la lógica

y la razón

se precipitan al vacío

para coronar una abultada lista

de preguntas áridas,

sin respuesta?

¿Será que busco esconder el miedo

entre argumentos que justifican

espacios sin nombre?

¿Encontraré, entonces, respuestas

a estas preguntas afuera,

en los rastros de una humanización

fría y desconectada o estarán dentro,

en las entrañas de mi cuerpo devastado

por el ímpetu dinámico, voraz

de la modernidad?

¿Habrá respuestas o simplemente

me estoy dejando llevar?

C. M., marzo 17, 2017

vhugopedraza@gmail.com

@victorhugo202

Llegaron ahí

Te guardo en mi memoria

como impresiones hechas en papel,

parecidas a las antiguas fotografías

colgadas sobre el muro viejo

y desgastado

que se derrite en tus pupilas.

Tu voz,

tu sonrisa,

se materializan

en el tiempo inerte,

efímero,

del presente que evoca

una síncopa de palabras,

que mutiladas, no dejaban de sonar

y de estrellarse en la cavidad

que resguarda mi memoria.

No sé cómo llegaron ahí

o en qué momento se arremolinaron

sin dejar pista de su andar.

Desconozco, también,

si a placer, puedo escucharlas

o callarlas.

Tampoco me complica

el que me lleven

al confín de otros ingrávidos mundos.

Viajan, sí,

lo sé,

como murmullos en el viento.

Se apagan

cuando por fin despierto.

C. M., marzo 14, 2017

vhugopedraza@gmail.com

@victorhugo202

Cavilando

-¡Efrén… me llamo Efrén Huert

-¿Será que al dormir encuentre Cebollas verdes?

Esperaba sentado sobre una banca de la estación Chilpancingo, del metrobús en la Ciudad Mostro, cuando me preguntaron:

          -Joven, ¿el parque México?

          -Sí, -respondí luego de pensarlo unos segundos.

        -Camine al fondo del pasillo, doble a la izquierda y siga por la calle Tabasco. ¿La ve? -pregunté señalando con el dedo índice.

          -¡Ajá! -asintió

          -Después, en la primer cuadra vaya a la derecha -continué-, por ahí llegará directo al parque.

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          -¡Gracias, joven!

          -De nada – sonreí.

Seguí ahí, sentado sobre la banca de aquella estación, esperando la hora para encontrarme con aquel escritor de novelas.

          ¡Ese que me da vida!

          ¡Buena noche!

C. M., marzo 02, 2017

vhugopedraza@gmail.com

@victorhugo202

EN TANTO LA NOCHE LLEGA

Cuando el sol

o Marte

o el cosmos

son seducidos y caen,

de rodillas,

ante el esplendor de la noche y sus misterios,

de sus brujas,

confío en que algunos dioses,

ocultos,

rompan el ahogado silencio,

así, sus esquirlas apasionadas

se estrellen y

desgarren las entrañas de un cuerpo cadavérico y ansioso,

que alucinado,

quiere derrumbar el vaticinio de los profetas,

aquel encadenado a cada latido en el corazón,

dotando de respuesta a las preguntas en su memoria,

desarrollando,

por inercia,

la mera creación de una vasta realidad

que sólo puede mirar con los ojos del efímero tiempo,

el implacable.

 

C. M., febrero 12, 2017

vhugopedraza@gmail.com

@victorhugo202

Sendas

El tiempo,

con sus recovecos,

permite recorrer sus sendas,

misteriosas,

algunas,

sublimes,

otras,

siempre,

fulminantes.

Son creadas de formas inimaginables,

incongruentes.

Se filtran entre sueños

o sobre el remanente de otros tiempos

que asemejan destellos incoherentes,

desconocidos.

Sus signos, incomprensibles,

se pierden en la inútil transcripción

de perfiles rotos

como las almas desojadas

de quienes dicen entenderlos.

Suponen huellas, quimeras                          fr_20170116_161428_1783204924

y eslabones.

Creen reconocer cada espasmo

o suspiro divergente,

convexo,

alucinante.

Dictan teorías,

clavan dogmas,

enferman de vanidad,

precisan orgullos que se estrellan contra sus pupilas

derramando en sus palabras

el más fiel monstruo de la destrucción:

La soberbia.

Aquellos entendidos,

desconocen,

como su costumbre dicta,

los colores de la flor,

el Hado.

En tanto el tiempo,

sus sendas resguarda,

las guarda para aquellos

que cierran los ojos,

se reconocen

y libres…

 

Deciden caminar.

Enero 13, 2017

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@victorhugo202

 

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